¡Creando el cerebro con una impresora 3D!



Según un artículo reciente en la revista Biomicrofluidics, los científicos han podido cultivar un tejido cerebral autoorganizado llamado organoide usando una pequeña impresora 3D que les permite monitorear continuamente el desarrollo del cerebro.

Según News i y citando a Iya, El uso de una impresora 3D reduce drásticamente el costo de cultivar células cerebrales en el laboratorio.

Las tecnologías actuales que permiten la observación simultánea del crecimiento de un organoide en las etapas intermedias de formación requieren recipientes especiales de vidrio de laboratorio con varias cavidades y colocarlos bajo un microscopio. Pero estos contenedores son costosos y solo funcionan con ciertos microscopios, como los productos de Apple.

Además, al usar estos recipientes, los nutrientes no se pueden entregar al tejido en crecimiento y todos los tejidos necesitan alimento para crecer.

Si bien los avances recientes han introducido nuevos métodos llamados microcelología, son muy costosos y difíciles de construir. En microcelología, los nutrientes se suministran al tejido mediante un pequeño tubo unido a un chip.

Con los nuevos avances, los científicos están utilizando impresoras 3D para fabricar recipientes de laboratorio reutilizables que cuestan solo $ 5 cada uno. El diseño de estos contenedores permite a los científicos crear canales de microfluidos y alimentar organoides. Además, proporciona el calor necesario para el crecimiento de los tejidos.

En una investigación reciente, se ha utilizado en la impresión 3D un tipo de resina biocompatible que se utiliza principalmente en cirugía dental. A continuación, el chip generado se curó mediante radiación ultravioleta y se desinfectó antes de que pudieran insertarse las células vivas. Cuando la parte superior estaba completamente cerrada por una puerta de vidrio, los alimentos y los medicamentos se entregaban a la celda a través de pequeñas entradas.

Este nuevo dispositivo simula mejor el proceso de desarrollo del cerebro

“Nuestro diseño es significativamente más barato que los utensilios de laboratorio tradicionales llamados petridish, y el chip se puede lavar y desinfectar con agua destilada para que sea reutilizable”, dice Ikram Khan, autor del artículo.

Los investigadores probaron el dispositivo colocando células humanas en él y examinaron el crecimiento de las células organoides cerebrales bajo un microscopio durante siete días, y sorprendentemente un cerebro pequeño creció en el laboratorio.

Desafortunadamente, algunas de las células organoides murieron a lo largo de un solo núcleo, pero el porcentaje de muertes en el dispositivo fabricado por la impresora 3D fue menor que el perdido en condiciones normales de cultivo. El equipo cree que su diseño ha marcado una diferencia fundamental en la protección del tejido cerebral en crecimiento.

El siguiente paso para los investigadores es aumentar la capacidad del dispositivo, y el objetivo es aumentar las cavidades del contenedor de una manera práctica. Todavía estamos muy lejos de poner el “cerebro en un contenedor”, pero en las próximas décadas podemos considerar la posibilidad de reparar o reemplazar el tejido cerebral dañado, o preservar el cerebro de las personas mayores, pero todo esto ya está en marcha. el horizonte. Y lo son.

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